“Los niños”: un esbozo sobre la mirada del niño y la mujer en la calle
Lunes, 31 de Marzo de 2008 08:47
Las poblaciones callejeras, como gustan llamar los educadores de calle, se camuflan en el frenesí diario del gran tianguis repleto de los monstruos metálicos, que es el alma de México.
Inhalan y exhalan sensaciones de todo tipo. Los niños miran con el orgullo de la vitalidad de la juventud, con la osadía de la destreza y con la niebla del activo tóxico disolviéndose entre sus neuronas como chapapote que llega al manglar.
Las niñas se camuflan en el gris dominante de la ciudad del humo y el ruido continuo - totalmente todo lo contrario del sueño armónico de los poetas-. Y sin embargo, lleno de actividad y cambios.... se visten con ropas anchas, muy al contrario de las otras mujeres que se sienten seguras; o al menos, saben reclamar sus privilegios de madres vírgenes y aunque muy guarras, también muy católicas.
Las niñas de la calle tienen corazón de niñas y miradas de ancianas y su santa es la muerte. Parecen niños, y sus curvas las esconden en los pliegues de las ropas anchas, muchas han sido madres y han dado sus hijos en adopción o los tienen consigo, niños de niños de la calle.








