“Con palabras no me curas”
Lunes, 18 de Mayo de 2009 13:04
-No nos saludan o nos saludan con guantes... ¡que me saluden desde el semáforo!- bromeó un chavo al relatar las visitas de las instituciones del gobierno de la ciudad para brindarles información acerca de la infleunza tipo A (H1N1).
Los jóvenes callejeros son conscientes de las medidas de prevención, pero asumen que no tienen los medios para una higiene adecuada o el acceso a la salud.
-Sí sé todo lo que tengo que hacer, pero es puro verbo, con palabras no me curaras...
“Con palabras no me curas” es una frase que impacta a la capacidad de atención del sector salud, no sólo en lo que a la influenza se refiere, sino en cuanto a las posibilidades de acceder a los cuidados necesarios para mantener la salud.
El plan era visitar a un grupo ubicado desde hace tiempo en la plaza Zarco, hoy se encuentran grupos fragmentarios a lo largo del camellón entre dicha plaza y Garibaldi.
Nos encontramos con un pequeño grupo, tres chavos y una chava; nos comentaron que nadie en el grupo se ha enfermado y que sí saben sobre la reciente contingencia sanitaria a causa del virus de la influenza tipo A H1N1. Sabían también que tienen que usar el cubre boca, lavarse las manos, que no esta permitido saludar de mano ni de beso y en sí todas las indicaciones emitidas por la Secretaría de Salud.
Algunos tienen cubre bocas sucios y gastados, el jabón y la limpieza son un tema complicado ante el paro de labores de algunas instituciones de asistencia a las que acudían para bañarse o comer.
Dicen que además de El Caracol los han visitado personas del DIF (Desarrollo Integral de la Familia) y del IASIS (Instituto de Asistencia Social de Distrito Federal), llevándoles información y cubre bocas. Sin embargo, aquí surge una discusión sobre dicha información, ya que fue un chavo el que comenta que sólo a las mujeres les explicaron las medidas de prevención y que a él no, "a ella sí porque es mujer", comentó.
Sabemos por información de la Secretaria de Salud que un cubrebocas dura aproximadamente cuatro horas, que es preferible no compartir alimentos y utensilios, que es más higiénico lavarse con agua y jabón y usar frecuentemente gel antibacterial y no salir ante el riesgo de epidemia. Sin embargo, la población callejera hace visible que no todos pueden comprar un cubrebocas y que no todos pueden dejar sus funciones diarias ante una emergencia de salud.








