3er día, seguimos vivos...
Martes, 29 de Enero de 2008 05:29
(26-12-07)
Hoy despertaron temprano los monstruos, (me lleva!) los mandé a dormir otro rato pero no funcionó, así que tuve que levantarme con todo mi pesar y prepararme para desayunar. Luego nos seguimos jugando un poco de baraja y nos alistamos para salir a caminar, ya en la playa comenzamos a explorar terrenos nuevos, pero al encontrar sólo comercios llenos de gringos, decidimos caminar hacia el otro lado.
Caminamos hasta la Capitanía de Puerto y tomamos un camino pedregoso por toda la orilla de la playa, vimos muchos cangrejos enormes y los chavos se divirtieron recolectando caracoles, de pronto encontramos, entre unas rocas, agua estancada que era un ecosistema completo, había peces, moluscos, plantas y toda la cosa, nos quedamos buen rato ahí para luego emprender el camino de vuelta.
Ya en la civilización, nos compramos un coco para aminorar la sed, como no nos sirvió de mucho al poco rato nos deleitamos con un raspado (mmmm!) al llegar al campamento URIEL notó que todos los caracoles que había recolectado ya no venían con él y es que nuestro oriental educando venía tan entretenido o mejor dicho tan distraído con el raspado que no se dió cuenta en qué momento aflojó el envoltorio que traía en su playera, le hice un par de devoluciones respecto a lo disperso que es y que de no cambiar le puede traer serios problemas.
En el campamento pelamos los cocos y jugamos baraja, luego el sueño se apoderó de nosotros y no pusimos resistencia pues habíamos acordado esperar a que el sol bajara un poco para ir a nadar. Al despertar, nos alistamos para salir, JUAN dijo estar cansado y no querer ir, así que lo dejamos dormir, LALO, URIEL y yo, nos divertimos bastante toreando olas, luego de rato nos alcanzó JUAN que ya se había bañado y estaba listo para la comida; todavía nos quedamos un rato para después ir a bañarnos y bajar nuevamente al centro a comer.
Fuimos a comer a donde mismo, JUAN no perdía oportunidad de sonreírle y flirtear con la mesera que está bien linda, hasta le iba a pedir que se tomaran una foto juntos, pero al ver que habían muchos comensales y que andaba muy movida le dije que quizá mañana seria más prudente, JUAN dijo estar de acuerdo y se conformó con seguir coqueteando. Dimos una vuelta por la avenida principal y compramos el desayuno del día siguiente, regresamos a casa y todos a dormir. Les mando un saludo desde mi barraca campera ubicada en Playa Zicatela.








